Videre - Clinica de Ojos

Historia de la cirugía láser

Escrito por VIDERE | 22/02/2020 07:00:00 PM

La historia de la medicina es el testimonio del esfuerzo constante que ha hecho la humanidad por querer mejorar su calidad de vida. Procedimientos como la
implementación del láser en la cirugía refractiva, son el resultado de varios años de pruebas y estudios con la finalidad de asegurar el desarrollo de las técnicas más seguras tanto para los pacientes como para los médicos que la realizan.
Antes de que el láser llegara a ser considerado como una opción para ser usada en la cirugía refractiva, ya a finales del siglo XIX algunos médicos habían considerado el uso de técnicas quirúrgicas para la solución de los problemas refractivos (como el astigmatismo, la miopía e hipermetropía). Hasta antes del láser, la mayoría de estos esfuerzos no eran lo suficientemente precisos como para ser tomados en serio por los colegios de oftalmología.


El desarrollo de la tecnología que resultaría en la invención del láser (light amplification by stimulated emission of radiation, por su acrónimo en inglés) se remonta al trabajo de físicos como Max Planck, Niels Bohr y Albert Einstein, aunque ninguno de ellos podría haber imaginado que sería usada en un ámbito como la cirugía ocular.
Un pionero del láser en la oftalmología fue Gerd Meyer-Schwickerath, quien hacia los años 40 trató de perfeccionar la técnica de fotocoagulación para el tratamiento de la retinopatía diabética, ya que los métodos previos carecían de la precisión necesaria para afectar únicamente los vasos sanguíneos anómalos, además de que era inevitable dejar secuelas perjudiciales tras su aplicación. Sin embargo, al láser le faltaban un par de décadas de desarrollo antes de poder ser implementado en la corrección de defectos refractivos.

 


No fue hasta los años 70 que se el láser sería utilizado para moldear la forma de la córnea en un procedimiento que sería conocido como queratotomía fotorrefractiva (PRK), esto, a través de un láser excimer (compuesto de la mezcla de gases como el fluor y argón). Diez años después, gracias al esfuerzo conjunto del oftalmólogo Stephen Trokel y el científico R. Srinivasan, se empezó a perfeccionar el láser excimer para cortar tejidos biológicos con mayor precisión y sin producir daños colaterales por la absorción de luz.
Los antecedentes de Trokel le permitieron a la oftalmóloga Marguerite McDonald usar el excimer para modificar la forma de las córneas en los ojos de cadáveres de personas y animales, al igual que en ojos de plástico.


Con el tiempo, la técnica se perfeccionó al grado en el que se realizaron pruebas con ojos de conejos y monos. No fue sino hasta 1988 en el que una mujer enferma de cáncer en la órbita ocular se ofreció como voluntaria para la primera cirugía experimental en humanos. Es así que el 25 de marzo de aquel año se llevó a cabo la primera cirugía refractiva en una persona, y básicamente el resultado post-operatorio sigue siendo el mismo hoy en día.


En los años 90 llegaría el LASIK, una técnica que consiste en levantar una fina capa del tejido corneal y aplicar el láser excimer en el tejido corneal subyacente, para así moldear la córnea y corregir el defecto refractivo en cuestión. Al final se vuelve a colocar la capa levantada que cicatriza sin necesidad de suturas. Por su carácter ambulatorio y practicidad (la operación dura apenas unos 15 minutos), se ha convertido en un procedimiento sumamente cómodo para mejorar la calidad de vida de quienes deciden realizarlo.


A 40 años de las primeras operaciones, la cirugía refractiva ha probado su efectividad como el método más eficaz y seguro para eliminar la miopía, hipermetropía y el astigmatismo a largo plazo.

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